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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pasta con salsa de tomate y menta.

¡Quítense mi mala vibra y cocinen! (si es que lo hacen decentemente, si no, revuelquense en su porquera que yo no lo haré para nadie)
Acá la receta de la pasta con salsa de tomate y menta...
Necesitamos:
Paquete de pasta tipo espaghetti.
Dos tazas de agua.
Tres pizcas de orégano. (la pizca la da el sazón y sentimiento en el momento de cocinar)
Ocho hojas de albahaca.
Un kilo de jitomate. (ojo no de ese que hacen crecer norteamericano Taaan guapo, de los normales, los "feitos")
Un cubo de consome de pollo (aunque no lo crean, caldo NO)
1/4 de mantequilla.
3 hojitas de menta.
1 diente de ajo.
media cebolla.
Alcaparras (opcional, solo si les gustan)

Se ponen a calentar las tazas de agua en una olla, añaden el orégano y esperan a que el agua hierva. (hierva, no hierba, jaja. Quizá si ¿Por qué no?)
La pasta ojo: no se debe quebrar, eso es de fiesta para mil personas, jajajaja. La pasta debe meterse en la olla poco a poco, con la mano se detiene sumergida en el agua, hasta que la parte inferior se hace dócil y entonces la superior se puede hundir sin el menor problema.
Esperar hasta que la pasta esté al dente (término italianísimo que entiende a que: la pasta se corta con el diente sin menor problema. Está cocida en su punto exacto.) Para lograr esto no se requiere más que paciencia y la constante vigilia de no más de quince minutos, en los que sabremos que está perfecta pues toma un color nacarado, se muestra curva y si se quiere probar se puede pegar a la pared aventándola.
Para la salsa de tomate con menta:
Se lavan (obviamente) bien los tomates, se desinfectan (no importa que después los expongamos al fuego)y se parten en cubos pequeños.
Si estos tienen mucha semilla se retira lo que más se pueda de las mismas.
En el sartén se coloca la mantequilla, la cebolla picada finamente, y el diente de ajo trozado en dos partes. Este último se presiona constantemente hasta que la cebolla se acitrona. Después se retira y se agrega el tomate con el cubo de consome disuelto con la simple presión de la mano.
El caldo cafe que se hizo en la pasta se retira completamente, la salsa se tornará densa, no debe tener consistencia acuosa puesto que de este modo se logra perfectamente que la salsa se adhiera a la pasta.
Despues agregamos cortadas en juliana a la salsa la albahaca y la menta, tras treinta segundos (ojo, debe ser poco tiempo) la pasta en su totalidad y envolvemos con una pala de madera.
Al final se agregan las alcaparras (opcionales) y se integran a la pasta que habrá tomado a la vista una imagen muy favorable.
Al final se sirve en un bonito plato con un vinito o un jugo de sabor amargo y fuerte.
Esta pasta se lleva de maravilla con el queso parmesano aunque no es para nada indispensable.

¡Disfruten!
au revoir!!!

ike
diegrocker@att.net.mx

Ike es solo una buena idea.

Los silencios largos a veces no matan. _Algunas veces hacen bien al alma.
Esta tarde recibí una carta anónima.
Estaba ahí en mi cuarto cuando llegué: "Estaba en el buzón"- me dijeron.
Esta carta no callaba nada (hubiese preferido que lo hiciera), me decía entre muchas cosas que no soy "el mismo" desde unos siete meses para acá. Que la gente no me interesa, que le gustaría ver a ese del cual le gustaba aprender cosas, que a la menor de cambio sacaba un instrumento y componía o iba en las calles componiendo versos del todo y la nada.
Que le gustaría creer que aún sigo defendiendo lo que creo y que me apasiono al hablar de ello, no como "hoy" que cuando alguién minimiza mi ser solo río irónico y me quedo mutis.
Hace dos días salí de casa y cuando vuelvo (por el asunto de la tal entrevista) no me da gusto.
Lo días fuera de "casa" siempre me sientan bien, me dan "tiempo" para "pensar" bien las cosas.
Siempre me quejo que no sé que carajo hago, que solo quiero escribir, blablablablabla.
Hoy tengo más que nunca esa certeza.
Digo compañeros:
¿Qué chigados diré en una entrevista que ni me interesa?
Solo vendrán a decir:
si, este pana es un ejemplo y se va a ir al cielo por ser un dulce.
Ni uno, ni lo otro, ni las risas o disgusto que les vaya a crear esto que leen.
De verdad me jode lo que sucede.
Yo soy demasiado simple: escribir.
no pido más.
ni una vida ostentosa ni las cosas, ni la fama, ni que todo se haga oro o muy "re lindo".
Solo pido tinta, y si no la tengo como dice mi amigo pirata (con sangre escribiría usted si tuviera que) algo en lo qué escribir.
Ultimamente la ciudad no me sabe mucho, IPCSA es un barco a la deriva y yo el próximo capitán que no podrá bajar de ella. En el periódico las cosas no van muy bien, casi no tengo tiempo para consolidarme y capacidad la tengo, me lo dicen. Mi lio es que siempre termino a las horas del periódico completamente exhausto.
Mis demás trabajos los recuerdo cuando me llaman: ¡Ven!
y ahí va ike con cara de tonto escuchando en el metro las canciones de la onda "retro" españolas o a los panas que se encajan vidrios en la espalda y sangran.
Y por momentos vienen cosas de mi infancia cuando las escucho y no me puedo creer que la misma basura agradable sea tan amena en todos lados.
Disculpen pues este escrito está hecho sobre todo para los que me conocen.
Pero quizá me parece divertido más quejarme que decir cosas re lindas todo el tiempo.
Escribo, escribo, escribo, escribo.
Esperando que el recorte del año me traiga algo decente.
Algo que me pague la pérdida se Saúl.
Ike
diegrocker@att.net.mx