CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

viernes, 13 de marzo de 2009

La reina de Espadas


El Tragasables/La Reina de Espadas

“Y si no encuentras fuerzas para salir de aquí,

yo las sacaré de donde sea y seguiré sin ti"

Me dijiste algo así con voz grave y resignada,

me grabé tus palabras y me vestí listo para comenzar.

Día uno en pie, comienzo a andar,

he de aguantar, lo puedo hacer.

El día dos avanza hasta el final

y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.

Así que vuelta a empezar.

Nacho Vegas/Crujidos/El Manifiesto Desastre

para Patri, Principa de Espadas





Porque la vida sigue y porque las cosas cambian.



Pero las calles siguen siendo las mismas. Y la luna, y la luz artificial, y la Alameda. Y todo se mueve en las mismas direcciones, navegando hacia la nada. El sol se desvanece ensangrentado y herido de muerte en un horizonte. La ciudad se acurruca en sus rincones más oscuros, con la mirada vidriosa y el frío a flor de piel, semidesnuda y cansada, con el maquillaje barrido y los pies descalzos. Una puta cualquiera venida a menos: vieja, enferma, triste.



Fue aquí mismo.



Aquí donde se funden el desencanto y la esperanza, donde la hipocresía y la felicidad se besan en algún callejón mal iluminado.



Fue aquí mismo.



Donde tú me dejaste noqueado fuera de alguna cantina, con los bolsillos vacíos y la mirada perdida. Donde me encadenaste a tu miseria y a tus costumbres insomnes, y a tu movimiento pesado y lento. Si… fue aquí. Tú me hiciste testigo de todas las atrocidades que cometes en nombre de ti misma, por tu propia mano. Tú que tienes licencia y permiso del infierno para lastimar. Tú que cargas el miedo en tus entrañas y que devoras el aire cuando quieres respirar…



Si, yo te he visto.



Te he visto romperte las piernas y caer de rodillas, con el rostro ensangrentado. Te he visto morderte los labios de pura rabia y orgullo, cuando el cielo se olvida de ti, y la noche no te nombra. Yo te he visto parir y criar monstruos, y luego abrazarlos y besarlos, y premiarlos con la impunidad del olvido. Tú siempre con prisa y con todo el día y todos los días agendados. Tú siempre maldiciendo a la suerte y apostándolo todo. Llegando tarde, de cualquier modo.



De todos modos.



Cuando estás ebria, y le susurras tus pecados a una silla vacía. Cuando tienes frío y te arropas con las nubes de octubre. Cuando tienes hambre y cuando no quieres caminar, y todo parece frustrarte y gritas desesperadamente que quieres descansar, pero de todos modos nadie te escucha. Nadie se detiene a escuchar.



Yo se que estás muriendo.



Lo se desde que me escupiste la cara y me cerraste la puerta, y me cerraste todas las puertas el día que me fui. Se que lo recuerdas. Se que sollozabas resignada y te aferrabas a no dejarme partir, se que lloraste toda la tarde y encontré en tu mirada el rencor infinito de mujer despechada. Lo vi en tus ojos. Te sentí latir y a pesar de todo volví. Y te encontré tirada y semidesnuda en una banqueta, el frío a flor de piel.



A ti que me has quitado todo, hasta las ganas de sonreír.



Y que hoy eres el único camino que me conduce a ser feliz…



Ciudad de México.



Reina de Espadas.

Pirata
eltragasables@gmail.com

martes, 3 de marzo de 2009

sin título


El insomnio ya me tiene hasta la madre. Reviso el reloj. Las tres otra vez.
Tengo un putero de frío en los brazos y no dejo de revolverme en la cama como el perro que soy. Me duele la cabeza y hace poco apagué el cigarro porque se me mete el humo a la nariz y eso es tan cómodo como abrir los ojos debajo del agua. Los pinches perros no se callan, y eso hace a esta noche más deprimente que cualquier otra. Al menos no llovió. Y todavía tengo miedo de no volver a verte. A eso, después de todos los putos intentos desperdiciados por olvidarte…
Me tienes hasta la madre tú también. Deberías desaparecer como la última vez, en la esquina de alguna calle, mientras yo me tragaba el orgullo y todo lo que era se venía abajo. Te hubiera perdonado, te hubiera perdonado cada “te amo” en vano. Te hubiera perdonado cada “parasiempre” envenenado. Y me hubiera postrado a tus pies con el alma rota y el corazón hecho jirones, resignado, destrozado, medio muerto. Pero te valió madres. Y entonces, cuando a mi me cargaba la chingada tú sonreías tranquila de la mano del futuro, que pintaba todo para ti. Me rompiste la madre. Me rompiste la madre sin pensar que tal vez yo no esperaba eso y si así era, no debía haber sido así.
Me dijeron que hay que superarlo, que hay que perdonar, que hay que olvidar. Puras mentiras de diván. Todos saben de desamores cuando no se trata de si mismo; todos te aconsejan, intentan reanimarte mientras la campana suena y te parece eterna la espera para el próximo asalto. Te resbala la sangre y el sudor y las lágrimas que el dolor sembró en tu corazón. Nadie te pregunta si puedes seguir, si necesitas descansar, si es buena idea arrojar la toalla. Nel. Nadie pregunta. Parece que les gusta ver a la gente sufrir. Y a mi como me dueles. Como me pesan los brazos y como me siento tan inútil, tan desechable. El desamor a veces parece un catarro, siempre te agarra con la defensa baja y te desmadra un rato. Ya todo pasará. Pero, ¿mientras?
¿Qué putas madres voy a hacer con todos los recuerdos? Sobre todo ahora que cada palabra parece mentira, que cada beso me ahoga, que cada caricia me duele. Y tú. No, el del problema soy yo. Yo que le acaricio el lomo a mis miedos, yo que colecciono amores fallidos, yo que soy más experto en aterrizajes de emergencia. Yo que le escribo cartas a la indiferencia. Yo que soy administrador del fracaso.
Y esta maldita rabia que no se larga. Y tantas preguntas sin respuesta. Me siento tan abandonado como una duda en un crucigrama, y ya me cansé de perderte en todas las maneras posibles. Quisiera matarte o hacerte sentir todo el maldito dolor que siento, o poder abrazarte y decirte que todo fue un sueño y que nunca sucedió. Que el pasado no importa, que lo que importa es el presente. Que hay que darle batalla a esta maldita resaca. Que te amo después de todo.
Pero me gana el odio y el asco, y le escupo en la cara a tus engaños…
Pude haberte perdonado.
Pero para que exista el perdón debe existir el olvido…


Pirata



Es lo primeritito que escribí en tod mi vida


detallazo!